Si no podemos jugar estamos en el horno

Un taller que se tomó como juego


Fundación La Ventana y la Red de Organizaciones Sociales por el Derecho a la Educación organizaron un taller sobre “La Importancia del Juego en el proceso educativo”. Alfredo Simón, alias "Tito" y Florencia Pineda, educadores, investigadores y socioanimadores conversaron con 80 participantes provenientes de organizaciones comunitarias, Centros de Desarrollo Infantil, Comedores y Cocinas Comunitarias tucumanos. En la apertura contaron que “venimos trabajando en FOC (Fundación de Organización Comunitaria), una organización del conurbano sur (Lomas de Zamora), participando de un trabajo en Red de muchos años. Nuestras iniciativas tienen que ver con el principio de que estudiar es un derecho, y debemos crear las condiciones para hacerlo posible”.


Simón destacó que la potencia es el territorio, “esa red de vínculos y capacitaciones que venimos haciendo con escuelas, organismos del estado, otras organizaciones sociales, y que se pueden pensar en clave de cómo ampliar el horizonte de la organización a la que cada uno pertenece. Sobre todo en temas relacionados con Primera Infancia”.


Pineda contó que “Venimos trabajando en una red de 7 jardines comunitarios, en el barrio de Maradona en Fiorito, Ingeniero Budge, Lamadrid, Santa Catalina, San José, Villa Albertina, Nueva Esperanza. Todos comenzaron con madres que cuidaban a los chicos en las ollas populares de los años 2000.


Comenzaron cuidando niños del barrio y de a poco fueron mutando en jardines comunitarios, al principio eran solo contención y fortalecimiento del apego, pero de a poco se fortalecieron y ampliaron sus roles”.



Todos esos espacios fueron mutando y con el tiempo se transformaron en lugares más parecidos a los jardines estatales clásicos. Algunas de las organizaciones que trabajan en el territorio en Tucumán que estuvieron presentes en el taller se organizan para brindar alimento, apoyo escolar, mediación con la salud, articulación con la escuela, facilitar canales de comunicación en el territorio. Todas actividades que participan de un proceso educativo integral.


En relación a viejas prácticas escolares, Simón expresó que “nosotros observamos en los jardines en los que venimos trabajando que las señoritas de las salas de 5, en algunas salas había CUADERNITIS AGUDA, la utilización del cuaderno para todo. Palotes, renglones, nombres, letras números. Algunos chicos se perdían la posibilidad de jugar. Y por otro lado es cierto que hay investigaciones que dicen que a jugar también se aprende”. Luego agregó que el juego no es innato, nadie juega espontáneamente o como parte de una facultad natural del hombre.



Al juego hay que educarlo. O Sea tiene que formar parte de las primeras interpelaciones infantiles para que los niños lo asimilen. Por eso en el nivel inicial es tan potente el juego. No podemos permitir que el niño y la niña lleguen a espacios de cuidado sin permitirse jugar. “La CDN lo dice claro, Jugar es un derecho”, agregó Florencia Pineda.






Del Jardín Inicial a la Escuela primaria


Cuando se pasa del nivel inicial al primario, las señoritas suelen decir “si ustedes están acá en primer grado tienen que saber que acá no se juega, acá se viene a estudiar”, creando una dicotomía entre educación formal y simulación educativa. Ese gesto encierra una violencia y una operación de negación que vuelve peligroso el vínculo inicial entre docente y estudiantes y además desalienta el éxito del proceso que se inicia. El juego se educa porque prepara a los niños para dar los saltos cualitativos que el proceso educativo requiere.



“Cuidado con estos mensajes, eso está muy instalado” expresó Simón y agregó que “el primero que tiene que permitirse jugar es uno mismo, como adulto, facilitador y docente. Si uno no se entrega al estado del juego imposible es hacer que el niño y la niña jueguen. Volvemos a insistir que a Jugar se aprende”. Y dejó claro que en realidad el juego es parte de un estado emocional, afectivo y racional.


La mirada creativa y el juego como herramienta de trabajo


A la cuadernitis había que vacunarla, o sea neutralizarla para que la escuela modifique su propio rol. Florencia Pineda sintetizó una estrategia que utilizaron en FOC en Lomas de Zamora “iniciamos capacitaciones con nuestras educadoras comunitarias en habilidades para el Juego. Para jugar hay que poner el cuerpo. Hay que articular acciones con la escuela primaria para laburar con las docentes la importancia del juego, todos tenemos que aprender a jugar, por eso es importante que se encuentren la directora de primaria con la coordinadora del jardín comunitario. Eso le da articulación e integralidad”. Luego resaltaron que “La implementación de la Asignación Universal por Hijo nos permitió firmar la libreta de la AUH y con eso accedimos al número CUE (código único de educación). A partir de ahí pudimos acceder a ludotecas, material bibliográfico y de esa manera nos visibilizamos”.


Herramientas para trabajar los barrios


Para dinamizar el encuentro los expositores compartieron materiales que dejaron a disposición de las organizaciones sociales locales. Propuestas práctica teóricas que pueden ser implementadas en talleres y encuentros de promoción de derechos.


“En estos materiales desarrollamos el rol del coordinador, la importancia del rol del coordinador en el juego, hay juegos de presentación, animación, comunicación, cooperativos, organización social, juegos para reconocer y fortalecer liderazgos”, extendió Simón. Y luego pidió que “aquellos compañeros que tienen un referente o un liderazgo en el equipo de trabajo y tienen llegada a la escuela deben trabajar por consolidarlo y aceitarlo para que la escuela pueda abrir sus puertas a más personas y de una mejor manera”.




Se refirieron a que la escuela es un sistema vertical, y hay una cadena de burocracia que está instalada en todos los territorios porque es rígido. Pero la organización debe permanecer en contacto y diálogo con la escuela para poder acompañar las trayectorias socioeducativas de los chicos. “Si los que participan en nuestros espacios socioeducativos y en estas escuelas juegan, aprenden y son felices seguro tienen más condiciones para desarrollarse como personas independientes y con derechos. Si transita así los primeros años de escolarización aseguramos que lleguen a la secundaria. De ese modo se consolida un sistema de contención” destacó el expositor.


Los espacios Educan


El espacio es el primer peldaño del hecho educativo. Cuando uno se acerca a una sala, con solo ver la disposición de los muebles, los colores, la presencia de cartulinas, collages, cintas, hilos, la apropiación que hacen los niños de las paredes y el suelo, podemos deducir algunos hechos que ocurren en la sala infantil o en la escuela. Por tal motivo el escenario mismo debe comunicar “Juego”, debe poder manifestar que allí se juega como parte del diálogo o del proceso educativo.




El Juego entonces dialoga con el espacio y este no debe ser una limitante. También habla de la propuesta de enseñanza basada en la importancia del juego. Muchas veces se escuchan frases que usan las docentes para justificar el NO Jugar, o sea limitantes que autojustifican una mirada restrictiva de la educación como un proceso externo al lúdico:

“No tenemos lugar para jugar con bloques”, “Hay que correr todos los muebles para armar el espacio de juegos”, “Los juguetes están en otras salas”, “No hay nada en el patio”, “Se rompieron los juegos”, “Así solo pueden correr”, “La sala está para otra cosa, Es pequeña y la compartimos”, son algunas de las frases que se suelen esgrimir.


Alfredo Simón dijo que “tenemos que intentar complejizar la mirada sobre el espacio, deconstruirla. En cualquier lugar de la sala, podemos observar tamaño, luminosidad, disposición de los muebles. Debemos ver las paredes para poder ver qué está ocurriendo en la sala. Si las paredes son apropiadas y utilizadas por los niños es un buen indicador. Las paredes deben dar cuenta del trabajo de los niños, de sus acciones y prácticas concretas. Cuando un niño construye alguna manera de intervención en el espacio hay que hacerle sentir que eso es importante para nosotros”, aseveró.


Otro problema que se destacó en la charla es que a veces en las escuelas hay espacios vacíos que no son utilizados, ni contemplados. Muchas veces no forman parte de las reflexiones cotidianas de las docentes. Asimismo también la cuestión decorativa suele ser objeto de decisiones acríticas, “cuando el decorado del espacio no tiene ninguna concatenación con un proyecto educativo razonado nos encontramos frente a un problema. Por ejemplo pueden poner a Mickey, Schrek, Princesas como elementos de decoración y no son elementos que dialoguen con una expectativa educativa de los niños”. Luego aclaró que no está mal el motivo del decorado en sí, sino que no sea parte de una decisión explicada, argumentada y dialogada.


“Los espacios socioeducativos deben explicitar el proyecto educativo. Si tengo desprolija, pintada o garabateada a la pared muchas veces no quiere decir que este descuidada, sino que forma parte de un proceso de aprendizaje que realizan los niños, donde parte del aprendizaje es la apropiación del mismo espacio”. A veces un espacio garabateado es señal de participación, de actividad infantil y un lugar reluciente puede querer decir que los niños son más pasivos o tienen la actividad más restringida.


Los invitados expositores pusieron como ejemplo un proyecto de Biblioteca que FOC realizó en la Boca, y expresaron que “tuvo que ver con promover esta apropiación del espacio y los objetos, es una experiencia del Barrio Nueva Esperanza de Lomas de Zamora. Lo interesante de la modalidad es que la gente se lleva el libro, lo lee y crea una obra artística a partir de la lectura del libro. Puede ser una maqueta, un gráfico, un dibujo, un collage. Nos pasó que traían objetos, producciones que la misma familia organizaba a partir de lo que el libro había generado en ellos”, comentó y agregó que esa apropiación que hacen las familias es uno de los sueños educativos de todo capacitador. Es una señal de apropiación del objeto y producción de conocimiento para transformar la realidad. La creación que los usuarios concretan solo pueden conseguirla cuando parte de la historia de libro entra a sus mentes y sus corazones. Los estimula y los motiva para crear con la información proveniente de la lectura.


“Algunas personas se quejan de que los libros no vuelven a la biblioteca. ¿Y qué pasa si no lo traen? me pregunto", reflexionó a viva voz Simón. "Todas las bibliotecas comienzan con un libro que no es de uno. Y ese libro es una marca indeleble en el proceso de aprendizaje y socialización de ese chico. Puede ser el libro que atesoran” explicitó con claridad Tito.



Luego Florencia Pineda agregó que “Si a los padres les costaba leer, a los hijos mucho más, por eso es muy importante pensar que hay que incidir en los padres si queremos llegar a los niños. Porque esa lectura de los padres en general es compartida con los niños”.


Como un rasgo característico de la época y de las condiciones de vida de los sectores populares Tito explicó que “en todas las casas hay tele pero en muy pocas casas hay libros. Tal vez en vez de lamentar que no aparezca el libro por la Biblioteca, lo que debemos lamentar es que no podamos rastrear el momento de encuentro de la persona con el libro cuando no nos devuelven el resultado de ese momento mágico”.


La Biblioteca en el caso de FOC, así como los talleres de música, teatro, murga, percusión, son todas herramientas que con cuerpo, solidaridad y ritmo consiguen transformar subjetividades. El arte es una herramienta poderosa para trabajar con los niños, “pero para eso los adultos tenemos que abordar el juego, solo a través del juego podemos llegar al arte como herramienta educativa.

Tenemos que jugar, el juego es fundamental para aprender” sentenció el educador.


Hay que desterrar de las prácticas sociales frases como “Yo no tengo tiempo para jugar, yo tengo muchas tareas y responsabilidades”. Dibujos infantiles, desarrollo musical, literatura, niños escritores, y arte dramático son todas mediaciones que además de conocer el mundo, fortalecen los vínculos.


Para terminar hizo un llamado al rol del Estado “El estado nos tiene que acompañar a los educadores barriales, los comunicadores y los socioanimadores. Los Estados deben promover este derecho del niño a participar de la vida cultural y artística, propiciando actividades apropiadas para que puedan desarrollar estas aptitudes lúdicas, recreativas, estéticas que permiten que el niños se sienta parte de una historia común con los otros”.




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