Para aprender a amar las buenas historias

Una forma novedosa de aprender de cine, asistir a una sala, promover las historias locales y hacer amigos. Cerca de 400 chicos y chicas de las escuelas Secundaria de Mariño, Burruyacú, Secundaria Lomas de Tafi, Tafí Viejo, Adolfo de la Colina de El Manantial y Vicente Vital Heredia, de las Salinas, Burruyacú compartieron una tarde de cine en el Orestes Caviglia en el espacio INCAA. La actividad se realizó en el marco del programa Las escuelas van al cine, que el INCAA implementa desde hace 20 años, y que se propone la formación de audiencias. En la provincia lo coordina el Ministerio de Educación y también participa el Ente de Cultura de Tucumán.


Florencia Giraud integrante del gabinete de Ministerio de Educación de Tucumán y miembro del área de Coordinación de Proyectos contó que el objetivo es “Formar audiencia fortaleciendo la relación de los alumnos primarios y secundarios con el cine en general y el cine argentino en particular. La idea es que los estudiantes descubran entre otras cosas que el cine nacional también tiene historias para ellos y disfruten la magia que significa descubrirlas en pantalla grande. Durante este ciclo se van a proyectar Sin retorno (Miguel Cohan), Luna de Avellaneda (Juan Campanella), Infancia clandestina (Benjamin Avila), Días de vinilo (Gabriel Nesci) y Un cuento chino (Sebastián Boresztein)”.


Esta propuesta que el INCAA implementa en Tucumán es el resultado de un acuerdo con Francia que también aportó títulos francófonos al ciclo. Se considera que los programas “Collèges et Lycéens au cinéma”, implementados en Europa han permitido que los estudiantes franceses adquieran una vasta cultura cinematográfica a lo largo de toda su escolaridad sumando a su educación un capital cultural muy significativo. A su vez, estos jóvenes han desarrollado el hábito de ver cine en salas y también, el de apreciar, valorar y consumir tanto las producciones de su propio cine como el de otras lejanas fronteras. Este programa ya está arraigado dentro del sistema de educación pública francés y participan del mismo más de un millón de jóvenes por año. Roxana Morduchowicz y la cineasta franco-argentina Lucía Cedrón son las coordinadoras de los capítulos argentino y francés de esta propuesta.


En este primer año, las acciones estarán destinadas a estudiantes secundarios de 13 a 18 años, si bien en una segunda etapa se prevé la incorporación de los alumnos del nivel primario. Giraud destacó que “en esta primera etapa el INCAA elige las películas y nos entrega el material de estudio para que una vez terminada la proyección se continúe el proyecto de trabajo en las aulas. Para el año que viene queremos implementar una versión provincial de este proyecto para que además de películas nacionales también proyectemos pelis tucumanas y que también nosotros mismos armemos nuestro propio material de estudio”.


Con el foco puesto en ampliar la participación de los estudiantes de escuelas rurales se busca generar situaciones de igualdad y que chicos que no tienen las mismas posibilidades que los alumnos de Capital para asistir al cine, puedan hacerlo.


Giraud contó que “la reacción de los chicos tras la primera proyección fue muy positiva. Luego de la peli se hizo un pequeño debate coordinado por un equipo de la Modalidad Artística del Ministerio de Educación. Previamente se había trabajado en las aulas en donde se charló sobre lenguaje audiovisual, tamaño de planos, vestuario, edición. Las escuelas van al cine no se trata solo de ir a ver una peli sino también de prepararse para ese encuentro, para tener herramientas y codificar mejor lo que se está viendo. Se trabajó antes, durante y después de la peli. Hay todo un entrenamiento audiovisual antes de estar en la sala. En muchos casos algunos chicos acceden por primera vez a una sala de cine y es muy interesante lo que se genera y como ministerio nos da mucha satisfacción poder proveer de esto a los chicos


Este tipo de propuestas van de la mano con otras iniciativas que el Ministerio de Educación realiza con escuelas rurales como “los viajes educativos al Cadillal y a San Miguel de Tucumán en los cuales participan cerca de 3000 chicos. O por ejemplo el proyecto que lleva a los estudiantes a ver obras de teatro en el Teatro Mercedes Sosa donde ya participaron 1500 chicos. Proyectos que pueden realizarse porque se articula con todos los delegados comunales que apoyan mucho este tipo de actividades con traslados, refrigerio y logística. Se trata de una política que también se basa y promueve el trabajo en equipo con los gobiernos locales”.


Durante los meses de septiembre, octubre y noviembre se espera que 3600 estudiantes asistan a ver películas en el marco de Las escuelas van al cine y durante 2017, según afirma Florencia Giraud “se le dará a la propuesta una impronta propia, con películas locales y siempre siguiendo la línea de calidad educativa y en la esperanza de que los chicos del interior de la provincia tengan las mismas oportunidades que los chicos de Capital”.

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