La Dislexia se trata y no tiene que ver con falta de inteligencia


Hay palabras que tienen una presencia llamativa a lo largo de la infancia. Dislexia es una de ellas. Se da porque escuchamos casos de niños que la padecen o porque es un temor que aparece cuando los primeros pasos de la vida escolar comienzan a subir la vara en lo que a avances en la escritura y en la lectura se refiere.


Aunque es muy común manejar el término sin estar muy seguro acerca de qué significa, o a qué hace alusión exactamente. Y cuando comenzamos a familiarizarnos con el concepto se nos aparecen muchas preguntas acerca de los alcances e implicancias de la dislexia. ¿Se trata de un término general que cubre muchas otras dificultades de aprendizaje? ¿Cómo se diferencia de (o es lo mismo que) una “discapacidad de aprendizaje específica”?


Para entender mejor de qué se trata la dislexia consultamos con María Agostina Berreta, psicopedagoga y acompañante terapéutico. Se especializó en Estimulación Temprana y tiene una diplomatura en Herramientas Pedagógicas. Se dedica a la Clínica Psicopedagógica y atiende a niños y jóvenes con problemas de aprendizaje y con discapacidad.


Agostina Berreta comenzó explicando que “La dislexia es un trastorno de neuro desarrollo, entendido como trastorno de aprendizaje, por lo general se acompaña de la digrafía, disortografía, discalculia, etc. Al cerebro de las personas que tienen dislexia le cuesta reconocer o procesar ciertos tipos de información. Un niño con dislexia va a tener dificultad en el lenguaje lecto escrito, en general se da en los primeros años de la escolaridad. Uno lo va a detectar porque el niño tiene una escritura muy lenta, lectura lenta, tiene dificultad para unir las consonantes con la vocal, pueden escribir en espejo, alteraciones de letras, hacen una lectura muy poco comprensiva y con un ritmo muy lento. Se suele detectar en los primeros años de la escolaridad y el equipo de gabinete en el colegio debe hacer derivación a psicopedagogo para que haga el diagnóstico pertinente.


¿Tiene incidencia en el ego del niño y en la seguridad en sí mismo?


Si por supuesto, la Dislexia tiene consecuencia en la parte emocional. En la dislexia hay un Coeficiente Intelectual Normal, la persona se da cuenta de la problemática que está sufriendo, se da cuenta de que sus compañeros avanzan en lo que es lectura y escritura y él no puede. Mientras no esté hecho el diagnostico no va a conocer por qué le pasa esto. Mientras no haya un diagnóstico y un tratamiento aparece muchas veces un sentimiento de frustración o una sensación de inferioridad, lo cual hay que trabajar desde el área psicológica.


¿Los docentes de las escuelas están formados para abordar esta problemática?


Por lo general No, pero desde 2016 en Tucumán tenemos la Ley de Dislexia que todavía no está instalada del todo, pero esta ley habla de formación docente para poder hacer una detección. En general son muy evidentes las dificultades que tienen estos niños como para que los docentes puedan detectarlo. Tiene que ver con la dificultad de unir palabras, una lectura muy lenta, no comprender una consigna, por ahí no hace falta tener tanta información para darse cuenta de que hay una dificultad en el niño. Los docentes tal vez no sepan qué es dislexia pero sí saben que hay una dificultad en el aprendizaje del niño.


¿De qué se trata el abordaje terapéutico?


El tratamiento va a variar de acuerdo a las necesidades que tenga la persona, nosotros trabajamos en una forma clínica, y consideramos a la persona en su particularidad. Hay consideraciones generales que tenemos en cuenta para el aprendizaje. Al tener un aprendizaje más lento trabajamos con adaptaciones, con organizar el contenido, por ejemplo con los textos trabajamos con textos más cortos y fáciles. Nos fijamos en que se puedan enumerar los párrafos para que puedan comprender por parte los textos, las consignas también, trabajamos con consignas cortas para que se vaya complejizando cada vez más el aprendizaje, partimos siempre de lo simple a lo complejo. Para que un tratamiento funcione se necesita mucho el apoyo y la participación de la familia.




¿Qué hace la familia?


Primero cumplir con el tratamiento, es importante que si nosotros (los psicopedagogos) les damos dos o tres sesiones semanales, los lleven a los chicos a atenderse. Porque es como cualquier tratamiento que si se corta no funciona, necesitamos un compromiso por parte de la familia. Brindarles espacio a los chicos donde puedan sentirse cómodos para leer, para preguntar, para hacer las actividades. Hay que tener muchísima paciencia con los niños disléxicos, trabajar la parte emocional. Necesitamos que la familia sostenga a este niño que está pasando por este período que genera mucha frustración.


¿Qué consideraciones hay que tener en cuenta en cuanto al trato y la forma de relacionarse con un niño con dislexia?, ¿Cómo nos posicionamos frente a eso?


Un niño con dislexia es un niño normal, se lo trata igual que a todos, igual que a los niños con discapacidad, por ejemplo. Sí es cierto que el docente que va a tocar el ámbito de dificultad es el que tiene que tener mayor cuidado a la hora de enseñar y darles un texto o un ejercicio de matemáticas. Pero por fuera de lo escolar a estos niños hay que tratarlos como a cualquier otro para que ese niño no se sienta diferente.


¿A los chicos con dislexia les cuesta el aprendizaje en el campo audiovisual?


Casualmente el audiovisual se utiliza mucho como estrategia de trabajo para este tipo de niños, todo lo que tiene que ver con escritura digital, calculadoras o apps, sirven y su usa mucho.


¿Se supera o hay que aprender a convivir?


La dislexia es algo con lo que hay que aprender a convivir, no se cura pero se aprender a tratar estas dificultades, es algo que la persona va a llevar consigo toda la vida, pero mientras más temprano sea el diagnostico, mejor va a ser el pronóstico, mientras más pequeño el niño empiece con los tratamientos va a aprender a regular y manejar todas las dificultades que tiene en sus procesos cognitivos. Pero es algo hereditario, tiene una base hereditaria Por lo general todos los chicos que se evalúan tienen una mamá, una abuela, un tío, alguien en la familia que ya tuvo dislexia.


¿Puede aparecer alguna manifestación del lenguaje en los exámenes para entrar a la escuela?


Lo que es lectura lo evalúa el gabinete de colegios privados, la fonoaudióloga va a hacer una audiometría. La parte auditiva y de hecho cuando se hace una derivación para hacer un diagnóstico de dislexia hay que descartar que no sea un problema auditivo, porque muchas veces los niños tienen problema con la lectoescritura por una cuestión auditiva, no por dislexia

En el sistema de salud pública en Tucumán no hay servicios aún, la dislexia es algo nuevo, en Tucumán está llegando hace poco, nosotros todo lo tomamos de España que está mucho más avanzada. Pero no lo vas a encontrar en el sistema público, porque el psicopedagogo no está en el sistema público. Lo que es la dislexia se lo toma como algo particular pero hasta ahora no está reconocida en obras sociales, un tratamiento por ejemplo. Todavía la Ley está en proceso de implementación.


¿Qué diferencia hay cuando uno llega al tratamiento de adulto?


Es totalmente distinto porque cuando se diagnostica de adulto ya se perdieron muchos años de tratamiento. No significa que no sirva hacerlo, está buenísimo que si un adulto llega a conocer ese diagnóstico, lo hayan podido hacer porque va a poder contar con profesionales que lo ayuden a organizarse en su vida. Aunque sabemos que en lo que refiere a un diagnóstico cuanto más temprano se llegue mejor es el pronóstico. Probablemente a esta persona se de cuenta en la vida adulta que le cuesta mucho más todo, que quizá le cueste seguir una carrera, o le va mal en los estudios, quizá ha tenido una vida desorganizada en el aspecto laboral, o no pueda por sí mismo. Y necesita ayuda profesional, sino es difícil salir adelante. Pero no nos olvidemos que la dislexia no afecta la inteligencia, puede ser una persona muy inteligente con dislexia, no es algo que este afectado por la enfermedad.


¿A qué hay que prestarle atención en la casa con nuestros hijos?


Más que nada en niños pequeños los síntomas van a tener que ver con que la escritura se va a dar en espejo, la pancita de la P para el otro lado, o cuando juntan más o separan más las palabras. Esas son características llamativas. Cabe aclarar que en la primera etapa de la escritura es normal en cualquier niño que comienza a escribir, no solo en las personas con dislexia.


Las características de la dislexia por lo general incluyen:


Dificultad para asociar los sonidos con las letras y las letras con los sonidos

Confusión cuando se pronuncian palabras y frases, como decir “mawn lower” (esta palabra no significa nada de esa manera) en vez de “lawn mower” (cortadora de césped)


Dificultad para leer en voz alta, con el tono apropiado y agrupando las palabras y frases correctamente


Dificultad para “pronunciar” palabras no familiares


Dificultad para escribir o copiar letras, números y símbolos en el orden correcto


Dificultad para rimar



La vida con Dislexia

Eugenia tiene 39 años y se enteró hace 15 que es disléxica, es diseñadora gráfica y cuenta que sintió un gran alivio cuando la diagnosticaron. Nos relató una anécdota que a la distancia suena graciosa, pero básicamente ilustra como la dislexia tiñe la cotidianeidad de las personas y motiva a abordarla “me dedico a diseñar materiales publicitarios y en este rubro escribir y hacerlo mal es todo un tema. Una vez me confundí el teléfono de un local y la palabra, estábamos haciendo unos individuales para un restaurant y había una publicidad de un lugar donde vendían “maderas” y yo puse “mamaderas”, y en vez de poner el teléfono del local, puse el de mi casa. Por supuesto me hicieron pagar por los 10 mil individuales y el teléfono de mi casa no dejó de sonar preguntando por mamaderas. Cuando me enteré de que era disléxica fue un alivio, pude tener herramientas para poder corregirla y pude tomar precauciones. Es algo que alivia porque es un aprendizaje que nos posiciona mejor”.




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