Sin acoso callejero, espacios que invitan a vivir en libertad

En Tucumán la organización Acción Respeto y agrupaciones feministas se concentrarán en Plaza Independencia, para decirle No al Acoso Callejero.


El 93% de las mujeres dijo haber vivido por lo menos una situación de violencia callejera a lo largo de su vida, y en todos los casos dicen haber vivido esta situación por primera vez entre los 9 y los 22 años. Esto habla de que nuestras jóvenes están expuestas a una infinidad de prácticas que las ponen en riesgo. Acoso callejero es cualquier práctica con connotación sexual, implícita o explícita, que ocurre con unidireccionalidad entre desconocidos en el marco de espacios públicos y provoca malestar en quien lo recibe.


Agustina Tosi tiene 27 años y forma parte de Acción Respeto Tucumán, nos contó que “somos una agrupación feminista y apartidaria, consideramos que el Acoso Callejero es una de las primeras formas de Violencia de Género que sufrimos las mujeres en vía pública. Hay encuestas que indican que desde los 9 años las mujeres estamos expuestas a estas situaciones, se trata de una violencia invisible o micromachismo disfrazado bajo la figura del conocido piropo, y hay que deconstruir, es acoso, no es piropo. Y a los que dicen que no exageremos o no es para tanto les decimos “Sé. Es para tanto”.


Miradas, silbidos, bocinazos, comentarios con connotación sexual, roces del cuerpo, arrinconamientos, acercamientos intimidantes, persecuciones, susurros, presión de genitales, registros visuales o audiovisuales y masturbaciones en presencia de la víctima. Todo esto, sin consentimiento.


“Es unidireccional, expresó Tosi, no admite al otro, o sea no toma a las mujeres como interlocutora válida y hace del cuerpo un objeto expuesto como carne fresca para la opinión publica. Al 96 por ciento de las mujeres encuestadas no les gusta y se han sentido incomodadas e intimidadas por esto. En muchos casos cambiamos hasta el trayecto de vida y de caminata, en razón del Acoso Callejero, entonces tenemos que plantarnos y decir fuerte “Basta de acoso callejero”. Necesitamos soñar y luchar por un Espacio Público libre de acoso.


Macarena contó que vivió y vive muchas situaciones de acoso callejero “pero la que mas me marcó fue cuando tenia 11 años, estaba yendo a gimnasia en el CEF 18 y yo no entendía muy bien qué era el acoso ni nada por el estilo, y un hombre que podría haber sido mi abuelo me empieza a gritar cosas sobre mi culo, mi cuerpo. Ahora me rio, pero tenía 12 años y en ese momento quedé traumatizada. Nos miramos con mi amiga y dijimos de no contarle a nadie. Fue una situación que sale de lo que vos consideras normal a una edad de 12 años. Yo sentí mucho miedo de salir a la calle, por primera vez, no me olvido mas”.


Guadalupe Lobo, contó que “sufrí acoso muchas veces. Recuerdo que una vez iba caminando por la peatonal y tenia puesta una pollera corta, hago un paréntesis para contar que nunca usó prendas cortas, no me gusta cómo me quedan. Pero esa vez si me puse y venia de frente un hombre mayor y cuando pasó cerca mio me dijo de todo, me quedé helada, no sabía que hacer. Me sentí muy incomoda.

La diferencia que hay entre Acoso y piropo es que el piropo es un halago en un contexto adecuado, con dos interlocutores válidos y aceptados como tales, con la confianza necesaria y que genera una reacción positiva de quien lo recibe.



Como todas las problemáticas sociales que requieren cambio de mirada y actitud el acoso callejero requiere actualización en las normas para que se lo regule, se tipifique como delito y se castigue a los responsables. Nazarena describió una situación que vivió hace 6 años y que la tuvo como protagonista de una lucha que no abandonó y que le rindió frutos en la justicia “tuve una situación de acoso fuerte, iba caminando por el parque con mi mamá, en medio del camino se abalanzó un tipo sobre mí y comenzó a manosearme, eran las 8 de la mañana, había gente en la calle y policías, los policías lograron agarrarlo y quedó detenido. Fui a la fiscalía en ese momento, a los días e hice la denuncia, y hoy después de 6 años comenzó una causa penal por lo que hizo él. Está en juicio esta situación. Me costo muchísimo superarlo, hoy lo tengo medianamente superado pero es una situación muy desagradable que se vive y le puede pasar a cualquiera”.


La realidad del acoso callejero es tan cotidiana que hombres y mujeres la hemos naturalizado. El trasfondo cultural que le da sustento a la intimidación y la agresión callejera es justamente lo que necesitamos revisar. Y cambiar. Nos queda una invitación colectiva para hablar de este tema con amigas, amigos, familiares y compañeros de trabajo. Dar vuelta la taba para dejar de sentirnos cómodos con una realidad que agobia y deshumaniza, solo el escuchar y pensar todo de nuevo nos vamos a animar a construir las calles y los espacios públicos que creemos merecer, libres de acosadores, lugares que se asumen en plena libertad.

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