Federico Dada: “Las políticas públicas tienen que formularse desde la voz de los niños y niñas”


El 20 de noviembre se conmemoraron los 30 años de la Convención de los Derechos del Niño y en función de eso se están organizando actividades en varios lugares. Conectados Argentina, Salta, organizó “La infancia es para siempre” con el apoyo de numerosas instituciones. Su promotor, Federico Dada, comunicador y productor audiovisual viene trabajando en la promoción de derechos de los niños y la comunicación desde hace varios años, en los últimos años se ha abocado al uso responsable y productivo que hacen los niños de las TIC, de las nuevas tecnologías, de las redes sociales, de estos espacios de construcción de subjetividades en donde ponen en juego su identidad y su palabra propia. Hablamos con Dada sobre las jornadas y los motivadores en el marco de una fecha trascendente.


¿De qué se trata la Jornada “La Infancia es para siempre”?


Decidimos antes que nada visibilizar una fecha que por los Estados o por los gobiernos está pasando bastante desapercibida y más allá de que en nuestros ánimos están el poder celebrar, y de hecho hemos generado actividades que contienen propuestas en forma concreta, es decir vamos a generar en formato abierto, es decir en conferencia con expertos ponencias muy breves en tiempo, es decir ponencias de 6 minutos con 40 segundos, más allá de que buscamos generar propuestas a partir de eso también buscamos generar un espacio de reflexión ¿no?, con chicos, porque va a haber muchos chicos en la actividad. En algunos casos haciendo free style, haciendo rap, y buscamos descontracturar también con eso y reflexionar acerca de qué está pasando con la infancia en Argentina, en el norte argentino, en Salta en particular, cuáles son las deudas que tenemos pero también cuál es la potencialidad de toda una sociedad civil. Va a ser un encuentro con 9 expertos, y queremos mostrar que sí hay posibilidades de transformar las realidades para bien de muchos niños, niñas y adolescentes. En Salta son casi medio millón de niños y niñas por debajo de los 18 años, es una población muy grande, y las asignaturas pendientes de parte de las políticas públicas son muchas, queremos ante todo visibilizar y generar una acción que pueda ser transformadora de la realidad de muchos chicos y chicas.


Cuando ponen el marco de los 30 años es porque hacen algún tipo de lectura de lo que se fue dando en este proceso de construcción de una manera distinta de ver a la infancia, a partir de herramientas como la Convención de los Derechos del Niño ¿no?


Sí, sin dudas. Creo que ahí una de las cosas cuando uno viene analizando el estado de situación de la niñez en Argentina a partir de los 30 años de convención, más allá de que hay un carácter progresivo en los derechos de los niños y niñas, notamos que en muchos casos ha sido regresivo el escenario en cuanto a una serie de conquistas que se han dado en materia de niñez. No voy a abundar en dar a conocer las estadísticas que conocemos en relación a la infancia en Argentina pero nos sigue preocupando el deterioro de los últimos 4 años. Los índices en problemáticas que quizás no tienen tanta visibilidad como el de suicidio adolescente en el norte argentino que es muy alto, en Salta ocupa el segundo lugar, o las tazas de embarazo no deseado en adolescentes, los abusos sexuales contra niños y niñas. Es decir hay un gran estado de conquista en materia de derechos después de 30 años de la convención, pero no se ha avanzado todo lo que hubiésemos querido. Cuando uno piensa en la AUH es una conquista pero también hay que pensar en instancias superadores para que todos los chicos se vayan a dormir comiendo lo que tienen que comer durante un día, es decir su ración de comida y no uno de cada 3. Son preocupaciones que tenemos pero también apostamos a pensar, con estos ejes que venimos a proponer, sobre la participación ciudadana, sobre la neurociencia, la educación para la paz, sobre la ciudadanía digital o los chicos como agentes promotores de salud o la discapacidad y cómo los chicos con discapacidades visuales o motoras o sensoriales, salen adelante usando las nuevas tecnologías. Hay un becario del CONICET que viene a traernos todo un trabajo fenomenal que está haciendo, que muestra que siempre hay posibilidades de que estas realidades se modifiquen, se pueden hacer muchísimas cosas. Necesitamos que quienes toman decisiones nos escuchen, el día 20 de noviembre vamos a encontrarnos con niños de 10 años, con medio centenar de chicos con los cuales vamos a trabajar activamente, chicos dinamizadores porque son ellos los que van a ser los protagonistas para pensar cómo están ellos en relación a la Convención y cuáles son los problemas que enfrentan y cómo los podemos solucionar.


¿Las jornadas fueron el 19 y el 20 de noviembre?


FD: Así es, el 19 de noviembre le hemos llamado laboratorio de desafíos Pechakucha (una forma de presentación con diapositivas), hemos convocado casos de éxito o proyectos que ya están poniéndose en marcha y que tienen una probada capacidad en el terreno funcionando y esto significa que están transformando las realidades de muchos chicos y chicas. Pechakucha es una palabra rara para algunos pero es una palabra que en estos eventos como los TED ya están dando vueltas por el mundo. También este formato que es mucho más corto donde cada ponente habla 6 minutos con 40 segundos. Después va a haber una formulación de cierre de carácter científico que va ser con una médica, una neuróloga y una neuropsicóloga, que va a ser una mirada formulando desde la evidencia científica por qué estos proyectos si pueden ponerse en marcha por agentes del ámbito público o privado, con apoyo también de empresas obviamente. Y el día 20 realizamos este laboratorio de infancia que es una experiencia muy novedosa usando el método feeling de Javier Arteaga que ha venido hace poquito a Salta a capacitarnos. El método feeling lo que hace es generar a través de lo lúdico, instancias de participación donde los chicos durante 2 horas y media van a jugar pero van a pensar a la par también cómo están en relación a sus derechos, qué problemas encuentran ellos y a partir de ahí en cada grupo por mesa se va a trabajar con un facilitador para ir encontrando una síntesis para llegar a determinar cuál es el problema común que tienen todos y cuáles son las propuestas de solución, es decir construir un protocolo colectivo, a partir de una idea de solución.


¿Y la idea es que esto llegue a formularse como una política?


Desde luego, vamos a ir en los días subsiguientes al gobierno entrante en este caso en Salta que es un gobierno nuevo a transmitir estas ideas. Porque nada más somos facilitadores o nexos o retransmisores de lo que piensan los chicos y el objetivo es que estas miradas de los chicos y estas voces de los chicos sean escuchadas después por quienes toman decisiones.


O sea un poco es que el lugar del juego y la recreación también entre en las reflexiones de los que diseñan políticas públicas ¿no?


Definitivamente porque si hay una voz de quienes no se ha escuchado en este tiempo en el mundo político, en el mundo económico, ha sido la voz de los niños, de hecho forma parte de la Convención de los Derechos del Niño, es una obligación, digo lo que señala el artículo 12 es crucial ¿no?, señala que los chicos tienen derecho a expresarse, a poder opinar, ahora eso configura una obligación que no está asentada pero que tampoco se cumple por no estar asentada, que es que quienes toman decisiones escuchen a los chicos y hagan algo en consecuencia, es decir hoy los niños en Argentina son muy poco escuchados, no hay instancias de participación, las ciudades que tienen concejos de niños y niñas son excepciones en Argentina. Sobre alrededor de 300 ciudades muy pocas, alrededor de 15 ciudades en Argentina tienen Concejo de Niños y Niñas al modo en que se han planteado la Red de Infancia o como la ha planteado Francesco Tonucci, que tiene un trabajo muy interesante en Argentina. En Salta los Concejos de Niñez, no de adultos que piensan ONG sobre niñez, sino Concejos de Niños y Niñas de 10/11 años quiero decir ¿no? Como lo propone Tonucci en el mundo en realidad y en Latinoamérica. Es decir son muy escasas las ciudades, en Salta no hay ninguna ciudad, hay experiencias notables, maravillosas en la Patagonia, en la misma ciudad de Buenos Aires, en Rosario; no hay instancias y hoy el gobernante o la clase política o lo que es el mundo político no está preparado todavía, no sabe cómo escuchar al niño y de hecho muchas legislaciones, muchas políticas públicas o hasta el diseño de un barrio, de una plaza, no se le consulta a un niño si ese mobiliario urbano puesto en una plaza les gusta o les sirve. Y estas son las instancias que tenemos que empezar a trabajar, de cómo podemos empezar a generar espacios de escucha sobre todo para los chicos y de participación ciudadana.


¿De qué se trata la campaña de acción permanente “la voz de los chicos” que está impulsada a nivel nacional, ¿cómo funciona y quiénes forman parte de ella?


Nosotros hemos decidido adherir a la campaña que tiene la Asociación Civil ARALMA que dirige la psicóloga Sonia Almada, una campaña para poder potenciar al máximo la voz de los chicos ¿no?, la presencia de los chicos, que los chicos sean escuchados, que tengan esta posibilidad los niños. Hoy hablaba con 2 adolescentes que van a ser parte de la conducción de este evento el día martes y coincidíamos en esta idea, que los niños o los adolescentes o las adolescentes, son considerados seres incompletos ¿no?, no son competentes, no son aptos para opinar, hay toda una descalificación que viene desde esa mirada adulta y adultocentrista. Y una de las cosas que venimos a plantear nosotros con esta adhesión a esta campaña “la voz de los chicos” es que esa voz reverbere y nos resuene y nos interpele de manera cotidiana. Estos 30 años de la Convención de los Derechos del Niño tienen que formar parte de las agendas de los gobiernos, dado que esta fecha representa el día en que cambiamos un paradigma y empezamos a poner el foco en el niño como sujeto de derecho, las niñas y los y las adolescentes, y lo que necesitamos es escuchar mucho más a los chicos. Nosotros hace muy poco hicimos un foro que se llamó “jóvenes y pantalla”, donde conversamos con chicos entre 13 y 15 años y unas de las 3 conclusiones más resaltadas en ese encuentro que tuvimos con 150 chicos, hablando de una problemática muy específica como la que enfrentan en el espacio digital fue que decían “sentimos que en casa nuestros papás nos escuchan muy poco o no nos escuchan, y que en la escuela no nos escuchan”. Esa era una de las 3 conclusiones que había, las otras tenían que ver con situaciones de violencia en internet, dado que ellos se perciben como víctimas y las adolescentes como víctimas de acoso sexual on line, pero esto que los propios chicos te digan “no me escuchan, tengo un problema se lo cuento a mi viejo y no me escucha”, cuando esta frase se repite entre 150 chicos, nos resuena ante todo un dolor en el pecho porque hay algo que estamos haciendo muy mal los adultos y acá es donde tenemos que pensar cómo rápidamente, no solamente en la crianza, en el hogar, en la familia, sino también las políticas públicas se repiensan las instancias que puedan generarse para que tengamos una sociedad mucho más amorosa con los chicos, de escucha con los chicos y que esas políticas se diseñen desde otro lugar y no meramente desde números abstractos.

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