ESI en Argentina: Derecho reclamado, necesidad latente

El derecho a la educación es uno de los 10 Derechos fundamentales de los niños redactados en la Declaración de los Derechos del Niño en 1959. Permite adquirir conocimientos y alcanzar así una vida social plena. El derecho a la educación es vital para el desarrollo económico, social y cultural de todas las sociedades. Sin embargo continúa siendo inaccesible para miles de niños Argentina y el mundo.

Para el ser humano, la sexualidad ocupa una parte fundamental en la formación de su identidad como persona, y es un asunto que determina en muchos aspectos su desarrollo en la vida social. Por lo tanto la correcta educación al respecto debe estar garantizada por el Estado. Para abordar esta necesidad, en 2006 Argentina aprobó una ley que exigía que todas las escuelas del país impartieran a su alumnado clases de Educación Sexual. La Ley de Educación Sexual Integral tenía por objeto permitir que el alumnado aprendiera los “aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos” de la sexualidad, promover “actitudes responsables ante la sexualidad” y garantizar la “igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres”.

Miriam Soto, Vicedirectora de una escuela primaria pública de Catamarca, explica la importancia de la ESI, “la educación sexual integral es importante en el desarrollo de los niños, porque mediante ella, se han planteado actividades que favorecen a que los niños, niñas y adolescentes conozcan su cuerpo y se apropien de valores y actitudes responsables cuidando su propio cuerpo y el de los demás, respetando los derechos a la identidad y a la no discriminación”, también a partir de su experiencia cara a cara con los alumnos nos cuenta, que “los niños comenzaron a manifestar situacionescon las que no se sentían cómodos, o en cuanto al tacto para con ellos, y que pudieron manifestarlo frente a sus maestros”.

En el año 2006 se sancionó la ley, pero “la puesta en práctica en las escuelas no fue muy eficiente, se llevaron a cabo cursos de perfeccionamiento docente sobre ESI, aunque sólo en algunos docentes por escuela” aclara la Vicedirectora.

Una de las docentes que recibió la capacitación, Marisa Falcón reconoce que, “he sido capacitada, pero no es suficiente, el docente debería estar acompañado por médicos, psicólogos, pedagogos, ya que no es una tarea fácil en los momentos que estamos viviendo, y no contamos con las herramientas necesarias para un correcto accionar” y concluyó reflexionando en que “las personas que están en contra de la ESI es porque no tienen la información necesaria para comprender que con esta asignatura no se está haciendo apología del sexo, sino todo lo contrario, se ayuda a los educandos a tener más confianza a la hora de preguntar y o pedir ayuda, se brindan los medios para que los niños accedan a la información desde una fuente confiable. Entonces es ahí, donde la escuela juega un papel importante, para guiar, orientar y asesorar a los alumnos”.

A pesar de que el programa se basa en una definición amplia de la sexualidad, para la mayoría de los jóvenes la educación sexual que reciben se limita a aprender sobre el aparato reproductor. A esta conclusión llega una encuesta realizada entre octubre de 2016 y abril de 2017 a casi 2900 jóvenes por la Fundación Huésped, el Colectivo por los Derechos Sexuales y Reproductivos y FUSA en todo el país a jóvenes que ingresaron a la escuela secundaria desde el 2000.

Al ser consultados por la educación sexual que recibieron en la secundaria, la mayoría de los estudiantes señaló que se abordaron temas vinculados al aparato reproductivo (86%) y a los métodos anticonceptivos y a la prevención de infecciones de transmisión sexual (72%). Pero muchos un menor porcentaje de jóvenes señala haber tratado en el aula temas vinculados a embarazo en la adolescencia, aborto e igualdad de derechos entre hombres y mujeres.



Hay que entender que el ser humano necesita educación desde que nace hasta que muere. La educación sexual es, por lo tanto, parte del crecimiento y conocimiento necesarios para recorrer lo que la vida nos presente.La ESI no solo responde al derecho a la educación, sino que también, al no impartirla flagela directamente a los chicos y a sus derechos a la salud, identidad y dignidad.

Hay que entender que el ser humano necesita educación constantemente a lo largo de su vida. La educación sexual es parte del crecimiento y conocimiento como seres sociales, y contar desde la infancia con herramientas que nos permitan una mejor desenvoltura, nos beneficia a todos los miembros de una sociedad.

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