¿Qué podemos aprender de los niños? Análisis de “El juego de Ender


Marcos Lobo es estudiante de Ciencias de la Comunicación (UNT) y experto en cultura geek. Entre los análisis que hace de series, películas y diversos personajes, en esta ocasión puso el foco en los niños. A continuación les compartimos una interesante mirada de la película “El juego de Ender” y el protagonismo de los niños en esta producción cinematográfica.

“En está ocasión vamos a hablar de los niños. Todo el tiempo hablamos de los niños, muy comúnmente nos referimos a ellos como "el futuro". Y sí, es inevitable llegar a esa conclusión. Pero, si nos fijamos bien en tal afirmación, notaremos que hay algo implícito que no sale a primera vista: "si los niños son el futuro, ¿acaso no pueden ser el presente?". Como si se tratasen de proyectos que solo darán resultado cuando crezcan.

Nadie niega que la niñez es un período que debe tratarse con el mejor planeamiento posible, pues se trata de un momento confuso, muy caótico, lleno de experiencias que a futuro pueden marcarnos de formas que muy pocas veces dimensionamos. Ahora bien, esto no implica que durante este periodo, los niños no puedan llegar a impresionarnos. Muchas veces, y en parte debido a nuestro modo de enseñanza, pensamos que los niños aprenden todo de nosotros y eso no es del todo cierto. Los niños muchas veces son capaces de desarrollar pensamiento crítico a partir de otros mecanismos de aprendizaje que no siempre se condicen con los modelos de enseñanza tradicionales. La cuestión es, ¿hasta qué punto los niños son capaces de llegar? En este análisis veremos cómo los niños son capaces de salvar el mundo, o al menos así fue en la película "El juego de Ender" protagonizada por el ahora famoso Asa Butterfield, protagonista de la serie Sex Education.


La película, basada en la novela del mismo nombre, trata sobre un futuro lejano en donde la tierra está en guerra con una raza alienígena llamada por ellos como "insectores" justamente por su parecido con las hormigas. Después de varias derrotas contra los insectores, la humanidad decide que su mejor herramienta para terminar con la guerra son los niños, ya que estos procesan la información más rápido que los adultos. Esto en realidad tiene una base lógica y la razón por la que actualmente se están poniendo en marcha programas de enseñanza que impulsan a los niños a aprender cosas como otros lenguajes (incluso el informático) incluso desde los 4 años de edad.

Volviendo a la historia, el protagonista es Ender Wiggin, hijo menor de 3 hermanos y en quien el coronel Graff (Harrison Ford) ve una oportunidad para ganar la guerra. Resulta que Ender, a pesar de no tener una fuerza física considerable, se destaca por su gran intelecto y capacidad estratégica. Uno de los principales conflictos es tal vez más evidente a principios de la película: los niños son vistos como medios para un fin, a costa de dejar de lado el hecho de que justamente son niños. Ender al principio recibe la oferta de ir a la academia, lo que la mayoría de los padres consideraría un gran honor, pero Ender al principio duda de sus capacidades tratándose de una operación de tal escala. Digo, ¿quién no se sentiría presionado al saber que de ti depende el futuro de la humanidad, y más aún, siendo un niño? Entonces, ¿qué lo lleva a aceptar la oferta del general?, ¿qué inspira a Ender a asumir tal responsabilidad? Lo que inspira a la mayoría de los niños a esa edad: los héroes. ¿Quién no tuvo héroes en la infancia? Y sí, aquí en la sección les decimos héroes obviamente, pero no necesariamente tienen que ser ficcionales. En definitiva nos referimos a modelos a seguir. En el caso de Ender se trata del Comandante Mazer Rackham (interpretado por Ben Kingsley) quien detuvo a los insectores en la última invasión, sacrificando su vida (supuestamente). En su aspiración por llegar a ser como él, Ender finalmente acepta y va a la academia en el espacio, con curso al planeta de los insectores. Mientras Ender parece destacarse en la academia progresivamente, nos encontramos con el segundo problema: los bullies. Estos se sienten intimidados por el intelecto de Ender y por lo tanto responden con violencia hacia él. No es de extrañar que éstos sean mostrados de una manera bastante bidimensional, pero en la vida real sabemos que el bullying es más complejo de lo que generalmente vemos en la ficción. De todas formas, las razones no están demasiado ocultas si consideramos el contexto de la historia: con tanta presión sobre estos niños, llegar a destacarse es algo a lo que no todos pueden llegar. Eso lleva a la frustración y la frustración sin un tratamiento de apoyo muchas veces resulta en violencia.


Y ahora vamos con el último conflicto que Ender debe enfrentar. Al final de la película Ender y los demás niños realizan una simulación de ataque hacia el planeta de los insectore, Ender logra destruir el planeta, solo para enterarse de que en realidad todo este tiempo no se trataba de una simulación sino que realmente destruyó el planeta de los insectores. Ender en ese momento se siente abrumado, no solo porque tuvo que sacrificar a varios soldados para ganar el combate, sino que cae en la cuenta de lo que acaba de hacer: aniquilar a toda una especie.

Y ustedes pensarán: "pero él sabía que esa era su misión desde el principio". ¿Realmente fue así? tenemos que entender 2 cosas: uno, SEGUIMOS HABLANDO DE NIÑOS, la guerra esa edad les parece un videojuego. No sé ustedes pero veo una muy sutil crítica a cómo los videojuegos de guerra en Estados Unidos son consumidos por niños a una edad en donde no comprenden las implicancias de quitar una vida. Obviamente sería tonto demonizar a los videojuegos, sin entender que se tratan de los códigos culturales que se manejan en ese país. Y lo segundo, y creo es el giro de trama más importante, Ender debido a diferentes conexiones mentales que llegó a tener con los insectores, después de destruir su planeta se da cuenta que es muy posible que todo este tiempo la humanidad haya malinterpretado la intención de los insectores, ya que nunca establecieron un contacto transparente con éstos debido a que hablan por telepatía. Es por eso que Ender es el único que los entiende.


Al final de la historia, Ender descubre a una reina insector antes de morir y ésta le entrega un huevo con una nueva reina. Ender entonces decide buscar un nuevo planeta para revivir a la especie. Y he aquí la mayor lección que podemos aprender de los niños: la empatía y la compasión. Y es que en un mundo tan oscuro con tantos conflictos sin sentido basados en el egoísmo, ver a los niños buscar soluciones que no se basen en la violencia no es signo de debilidad, sino que es de los actos que más fortaleza y convicción requieren en la actualidad. Los niños son el futuro, sí, pero es hoy el momento de entender que podemos aprender de ellos y repensar al mismo tiempo qué les estamos dejando en sus manos. Dejo en sus manos, decidir eso. Y recuerden, amar es un acto revolucionario”.

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